GRANDES CARILLONES

La impresión que produce no solamente sobre nuestro oído, sino también sobre nuestra mente, el tocar de las campanas es conocido desde la antigüedad y siempre ha sido un tema predilecto de poetas y cantores. Hay algo de fascinador y único en el carillón ; involuntariamente nos detenemos para escuchar esta música que viene de arriba y que rompe la rutina diaria y no hay quien no ceda al encanto especial que ella tiene sobre nuestra alma.

Cuando elegimos un carillón, éste siempre debe ser adecuado a las condiciones locales. En primer lugar tiene suma importancia una elección adecuada de campanas. Si se desea dar una o pocas melodías, es suficiente transponer una o dos melodías en un solo tono, para que puedan ser tocadas con el menor número de campanas posibles.

En caso de que se desee reproducir varias melodías, debe observarse las siguientes indicaciones al elegir campanas:

Cada campana produce una nota acompañada de una armonía, mientras que el sonido de un instrumento musical hiere el oído como un fenómeno musical independiente ; así, hay una gran diferencia en la descripción del sonido producido y el valor musical de éste, el cual es aumentado considerablemente. Una persona poco experta, no se da cuenta al principio, de esta diferencia. En el caso de campanas de carillón común, la consonancia del tercio alto y de la octava 13 es muy notable.

Sin embargo, para que un carillón sea armonioso, ésta consonancia de tonos armoniosos debe ser confinada dentro de ciertos límites ; de lo contrario las armonías acompañantes afectan la claridad de la melodía, especialmente para el oído educado musicalmente.

Ha sido así la tarea de cada diseñador de campanas, encontrar una forma de campana, la cual, sin dañar el efecto agradable e indispensable de las melodías acompañantes, las mantenga sin embargo en el debido lugar. Este objeto ha sido conseguido con la más completa perfección en las campanas que son fabricadas especialmente para carillón. Estas campanas están perfectamente entonadas y guardan el grado deseado de armonía interna, dejando al mismo tiempo, el tono del toque perfectamente claro y predominante. La octava baja, aunque tan efectiva al repicar, está fuera de lugar en un carillón y es suavizada aquí hasta un grado que destaca al máximo el efecto de la melodía. Esta octava acompañante es uno de los efectos más agradables y característicos de las campanas, pero para el carillón ella ha sido reducida al mínimun necesario.

Las campanas, cuidadosamente seleccionadas para el carillón, aseguran por lo tanto un alto valor musical y una pureza y belleza de tono que pueden satisfacer las exigencias del más refinado gusto musical.


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